Esta rama de la tecnología se
desarrolla en múltiples direcciones, la robótica no deja de avanzar. Y lo hace
en múltiples direcciones: por un lado, están los robots “sensibles”, con
sentido del tacto, gracias a una piel artificial. Por otro, los robots
voladores, desarrollados para que construyan estructuras en emplazamientos
inaccesibles; y el robot-gato, que se desplaza como los felinos. Además, en el
CSIC se están desarrollando androides de salvamento, que en un futuro podrían
colaborar con los humanos en labores de rescate.
Los robots voladores del proyecto
ARCAS instalarán plataformas en rascacielos para evacuaciones de urgencia,
entre otras actividades. Fuente: ARCAS.
La robótica no deja de avanzar. Y
lo hace en múltiples direcciones. Por un lado, la posibilidad de fabricar
robots “sensibles” parece cada vez más cercana, a juzgar por el trabajo de
investigadores del proyecto europeo ROBOSKIN, financiado por la UE. Estos científicos están desarrollando
tecnologías de sensores y una piel artificial que permitirán crear robots mucho
más "sensibles" al tacto, y que tendrán por tanto relaciones más
interactivas y seguras con los humanos. Así, estas máquinas podrán, por
ejemplo, distinguir si su contacto es deseado o no por el usuario.
Pero hay mucho más. El proyecto
ARCAS (“Aerial Robotics Cooperative Assembly System”), también de la UE, se
afana en construir robots voladores para numerosas aplicaciones, como la
instalación de plataformas en rascacielos para evacuaciones de urgencia o para
levantar pistas de aterrizaje sobre un terreno irregular, según informa CORDIS.
Ahora mismo, el equipo trabaja en
el primer sistema robótico y cooperativo (capaz de colaborar con otros robots)
de vuelo libre, que puede montar y construir estructuras en emplazamientos
inaccesibles, incluido el entorno espacial. En esta dirección, los investigadores ya
tienen preparados algunos prototipos: un cuadricóptero dotado de un brazo
robótico y una “mano” diseñada para agarrar objetos cilíndricos; y un
helicóptero eléctrico con un agarrador instalado que cuenta con total libertad
de movimiento.
Por otra parte, los robots de
ARCAS contarán con tecnologías de reconocimiento de la situación, generación
rápida de modelos tridimensionales, localización y generación de mapas llevada
a cabo de manera simultánea por varios robots aéreos, etc.
Un robot gatuno
Tendremos robots sensibles,
robots capaces de volar… y también robots ligeros y rápidos, capaces de correr
como un gato. Esto ya se ha conseguido, al menos en un modelo experimental. Lo
han hecho científicos de la Escuela Politécnica Nacional de Lausana (EPFL), en
Suiza, que han diseñado una máquina robótica que reproduce fielmente la
morfología de un felino: tiene su tamaño y cuatro patas que hacen que sea
rápida y estable. Aunque, eso sí, le falta la cabeza.
El resultado ha sido el robot más
rápido de su categoría (menos de 30 kilos), con capacidad para recorrer casi
siete veces su propia longitud en un segundo. Aunque no es tan ágil como un
gato real, esta máquina presenta excelentes características de
auto-estabilización cuando corre a la velocidad máxima o sobre un medio con
perturbaciones. Además, el robot-gato es
extremadamente ligero, compacto y robusto, y se puede montar fácilmente a
partir de materiales baratos y fácilmente disponibles. El punto fuerte de la
máquina reside en el diseño de sus patas, inspirado en la observación minuciosa
y en la reproducción fiel del objeto natural imitado.
Cada pata tiene tres segmentos,
cuyas proporciones son iguales que las de los gatos de verdad, y cuentan con
unos muelles que reproducen los tendones, así como con unos pequeños motores
que transforman la energía en movimiento y que remplazan a la musculatura
gatuna.
El concepto podría ser usado en
un futuro en misiones de búsqueda y rescate o de exploración, informa la EPFL
en un comunicado.
En robótica, se denomina
androides a los robot antropomorfos que, además de imitar la apariencia
humana, emulan algunos aspectos de su conducta de manera autónoma.
En Tendencias21 ya hemos hablado
de ellos en diversas ocasiones. También de las dificultades que entraña desarrollar
una inteligencia artificial para estos “humanos” metálicos.
Pero, a pesar de todos los
obstáculos, la ciencia sigue intentando sacarles partido. Por ejemplo, tratará
de aprovecharlos para labores de salvamento en el marco de un proyecto del Departamento
de Defensa estadounidense (DARPA Virtual Robotics Challenge, por su nombre en
inglés), en el que participará nuestro país, a través del equipo SARBOT (Search
And Rescue Robot) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Como uno de los 23 clasificados
en la penúltima fase del proyecto, SARBOT habrá de presentar –al igual que el
resto de clasificados- una propuesta algorítmica de control de movimiento,
percepción del entorno y toma de decisiones que permitan a estas máquinas superar
eficazmente una serie de pruebas virtuales en el menor tiempo posible.
Más concretamente, algoritmos
diseñados en el CSIC deberán permitir al robot resolver tres pruebas: conducir
un vehículo por una carretera salvando obstáculos, caminar por un terreno
irregular que se va complicando progresivamente con lodo y escombros, y
conectar una manguera a una tubería y abrir la llave de paso.
En general, el objetivo de esta
iniciativa de DARPA –que tiene un premio de 750.000 dólares para investigación
en este campo- es desarrollar robots humanoides que puedan operar, en
colaboración con los equipos de rescate, en escenarios de catástrofes, evitando
las tareas de máximo riesgo a los equipos humanos, informa el CSIC en un
comunicado.
Por: Yaiza Martínez.




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