Esta historia es de esas que
dejan en claro el enorme potencial, el talento que existe en México y que no ha
sido aprovechado a plenitud. Comenzando por un hecho contundente: los primeros
que debemos ser conscientes de ese talento somos los mexicanos.
Cuatro ingenieros en sistemas,
queretanos, deciden emprender cuando están cerca de terminar su carrera de
licenciatura. Las ofertas de empleo surgen de grandes empresas que son
rechazadas por el trazo emprendedor definido.
La realidad obligó a que su
planteamiento de empresa y su plan de negocios acabara sirviendo para una cosa:
para ser tirado al cesto de la basura, porque finalmente la realidad impone sus
necesidades y no la imaginación emprendedora la que impulsa una empresa que
puede ser exitosa. Ellos tenían una idea, pero la realidad a la que querían
impactar era otra. Y donde reina realidad no gobiernan las ideas. De ello se
percatarían ya en el extranjero.
Pero vamos al producto final:
Fontacto, nombre de la empresa y su servicio, brinda un número telefónico fijo
(o varios) que elige el propio empresario para recibir llamadas de sus
clientes. Este teléfono puede ser de cualquier ciudad del país, aunque usted no
radique en ella.
A cada llamada existe un mensaje
de bienvenida, y la empresa tiene la libertad de contestarla donde desee, sea
en línea fija, móvil, o skype. Donde usted se encuentre y desee, llegará la
llamada.
El sistema crea extensiones para
el equipo de trabajo de la empresa y cada persona toma la decisión de por dónde
contestar.
Cada llamada es recibida con un
mensaje de bienvenida personalizada, grabado por voces de profesionales de
locución en donde se dice lo que usted quiere que el cliente escuche. Se cuenta
con un buzón de voz y alertas en correo electrónico en caso de no poder
contestar a llamadas.
El costo del servicio va desde
los 150 pesos en el paquete básico mensual hasta los 370 pesos que, en el caso,
implica no un número sino dos ubicados en las sedes nacionales de su interés.
Usted pudiera tener una línea en México DF, y recibirla en Monterrey o en otra
ciudad del país. Si requiere de más líneas contrata un “traje a la medida”.
La Pyme que contrate este
servicio, pensado precisamente para empresas pequeñas, puede colocar números locales
para sus clientes, aunque la sede central de la empresa contratante se localice
a miles de kilómetros de distancia. El caso es que sus clientes no tengan que
realizar llamadas de larga distancia, sino que para ellas comunicarse con usted
sea una llamada local.
Esta empresa, Fontacto, está
integrada por inteligencia nacional a prueba de toda exigencia: Joaquín
Martínez, quien renunció a Microsoft para incorporarse al reto independiente,
Ricardo Cacique, José Antonio del Río y Daniel Martínez.
Estos muchachos tuvieron el
privilegio de recibir la oportunidad de acelerar su empresa en una aceleradora
de Silicon Valley, en donde estuvieron 4 meses afinando su negocio y ahí
vivieron una de las experiencias más trascendentes que refleja el potencial de
la juventud mexicana y en general de los emprendedores.
Comenzando con un hecho
significativo. El Plan de negocios que llevaban, de 500 hojas, tuvieron que
tirarlo a la basura porque se dieron cuenta que el negocio, como inicialmente
estaba concebido no era lo que las empresas requerían.
Y replantearon toda su visión y
con ello tuvieron que concebir otro negocio que es hoy el que se promociona
como Fontacto.
En el proceso de
aceleración-incubación comienzan a interactuar con otros jóvenes de otras
partes del mundo con proyectos empresariales en gestación y en la interacción
los extranjeros expresan sus dudas respecto de algunos procesos técnicos que
los mexicanos decían dominar y la respuesta fue avasalladora para quienes
consultaron pues en cuestión de minutos, textual, de minutos, estos mexicanos
encontraban la respuesta técnica a sus necesidades, respuesta que los
consultantes intentaban hallar desde semanas o meses atrás.
La fama cundió como cunden los
chismes escandalosos. En cuestión de días todos señalaban a los mexicanos como
ese grupo de jóvenes capaces de encontrar soluciones rápidas a caprichosas
complicaciones en sistemas informáticos.
Y las consultas comenzaron a
lloverles y las respuestas también.
Encontraron en el camino
proyectos diversos que les consultaron esquemas para resolver las
complicaciones tecnológicas. A todas encontraron solución y varios negocios que
plantearon esas consultas acabaron captando recursos de inversionistas para su
nacimiento y consolidación.
Un proyecto que les fue consultado
recibió 6 millones de dólares, otro más una cantidad superior a los 10 millones
de dólares.
Eso les impacto y les abrió la
mente. El talento mexicano no tiene por qué autocensurarse o limitarse. Es
necesario que ese talento se atreva a pensar en grande y cuente con una visión
global.
Finalmente estos muchachos
mexicanos captaron una inversión inicial de capitales extranjeros y hoy
Fontacto es una realidad puesta al servicio de las Pymes mexicanas.
Fontacto tiene paquetes desde
cero pesos para el caso de prueba hasta los 370 pesos con 'trajes a la medida'
que pudieran llegar a los 500 pesos mensuales. A la fecha han atendido a tres
mil empresas, emprendedores o profesionistas independientes.
Para contacto a la página
http://www.fontacto.com/

0 comentarios:
Publicar un comentario